Presente

EL CULTIVO DE LA VID

Prado del Rey se encuentra situado al nordeste de la provincia de Cádiz, en las estribaciones de la Sierra de Grazalema, entre 300 y 500m de altitud. El tipo de suelo óptimo para el cultivo de la vid en Pajarete es el que en la zona se denomina “albero”, muy similar a las “albarizas” del Marco de Jerez. El clima es bastante regular, caracterizado por abundantes lluvias, temperaturas suaves, gran luminosidad y con un riesgo de heladas en invierno prácticamente nulo. La Sierra de Grazalema es una excelente protección contra los vientos secos de Levante, tan negativos agronómicamente, y a la vez provoca las precipitaciones de los húmedos vientos de Poniente, provenientes del Atlántico.

Gracias a estas excelentes condiciones se ha recuperado la tradición vinícola de la zona que actualmente produce Tempranillo, Syrah, Merlot, Cabernet Sauvignon y Moscatel.

Las explotaciones son pequeñas y mimadas, cultivándose en un entorno natural, libre de contaminación por hallarse en la zona del Pre-Parque Natural de Grazalema. Las labores de la viña y la recogida de la uva se hacen manualmente.

LA BODEGA

Bodegas Rivero se encuentra en las proximidades de Prado del Rey, pueblo que forma parte de la Ruta de los Pueblos Blancos en la Sierra de Cádiz. El origen del pueblo se remonta al reinado de Carlos III (1765), aunque la zona siempre ha contado con asentamientos humanos que han dejado su huella en diversos restos arqueológicos: íberos, fenicios, romanos y árabes.
Como homenaje a este legado, cabe señalar que los nombres Fabia y Fabio Montano escogidos por la bodega, provienen de una lápida romana que se descubrió en las ruinas cercanas de Iptucci, y que actualmente se encuentra en la base de la torre de la parroquia del pueblo.

Bodegas Rivero viene elaborando ininterrumpidamente desde finales del siglo XIX vinos blancos de Pajarete o “mostos” como se denominan localmente. En 1982, Salvador Rivero, biólogo y enólogo, deja su cargo de director técnico en una importante multinacional del vino, para dedicarse al desarrollo de la pequeña bodega familiar, iniciando el primer embotellado de su historia.
En la actualidad la bodega ha ampliado la gama de vinos, volviendo a elaborar tintos de alta expresión como los que ya se elaboraban antes de la epidemia de filoxera del XIX. La antigua bodega que se encontraba dentro de la población fue reemplazada por un edificio moderno a las afueras, donde las nuevas tecnologías se combinan con tradiciones heredadas de generación en generación.

En la producción de esta modesta bodega, siempre prevalece la filosofía de la calidad por encima de la cantidad.